¿Todo bien? ¡Excelente! Me da gusto saberlo.
Mi tiempo ya no es mi tiempo, ahora le pertenece a él, y no hay ni un momento soso: Entre las lágrimas de las vacunas, sus primeros pasos (ya casi corre el muy cabrón), sus sonrisas, sus corajes y gritos, su terquedad y esa forma de desarmarme con tan solo una sonrisa hace que mi mundo se llene de vida. Él me regalo un cambio que me hacia falta, una nueva motivación, una esperanza renovada.
Je... sigo siendo la misma cabrona de siempre, pero ahora mejorada!

